Mérida, Yucatán. Durante años bebieron agua de sus pozos sin saber que contenía plaguicidas altamente peligrosos. Hoy, 17 comunidades mayas de Hopelchén tienen una sentencia histórica de su lado —pero advierten que un fallo, por sí solo, no limpia el agua ni protege la salud de nadie. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió a su favor, y ahora exigen que esa victoria se traduzca en acciones concretas, urgentes y verificables.
El fallo, que reconoce la grave contaminación del agua por pesticidas que prevalece en las comunidades de la región de los Chenes, es una buena noticia que debe ser acompañada de forma urgente por acciones articuladas que garanticen su efectividad y el monitoreo permanente de la calidad del agua.
En conferencia de prensa realizada el 8 de septiembre de 2026, en Mérida, el Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes, acompañado de especialistas científicos y de su equipo legal, expuso los elementos centrales de la sentencia y el precedente que ésta sienta a favor de la naturaleza y los derechos humanos de las comunidades mayas de la Península de Yucatán. Las comunidades instaron a las autoridades implicadas a trabajar de forma conjunta para hacer efectivo el acceso a la justicia y la protección de sus medios de vida.
Años de lucha por el agua
La resolución de la SCJN llega tras un proceso de años. En 2020, las 17 comunidades de Hopelchén iniciaron un juicio de amparo frente al aumento del uso de sustancias altamente peligrosas en la agricultura industrializada, sustancias que terminan depositadas en el agua de los pozos profundos de donde las familias se abastecen cotidianamente.
En 2024, luego de que el Juzgado Primero de Distrito del estado de Campeche negara el amparo, las comunidades solicitaron a la SCJN la atracción del caso, buscando una sentencia integral que protegiera de forma efectiva el agua de la región.
Agua contaminada en la región de los chenes, Campeche. Foto: Cortesía Colectivo Maya de Los Chenes.
El pasado 26 de agosto, el pleno de la Corte votó de manera unánime a favor del proyecto de la ministra María Estela Ríos, que otorgó el amparo y la protección de la justicia a las comunidades de Hopelchén. La sentencia reconoce, además, las pruebas presentadas en el juicio que confirman la presencia de plaguicidas altamente peligrosos para el medio ambiente y la salud humana en el agua de la región maya de los Chenes.
Un fallo que no puede quedarse en el papel
Durante la rueda de prensa, las comunidades subrayaron que la sentencia no puede quedarse en el papel: a partir de ella debe construirse un nuevo modelo de desarrollo que las involucre y respete su forma de vida. Para lograrlo, señalaron, se requiere una visión integral del agua, con políticas públicas que articulen a las autoridades de los distintos niveles de gobierno, y acciones inmediatas que garanticen tanto la efectividad de la sentencia como el monitoreo del agua que consumen.
El equipo legal detalló las dos exigencias puntuales de las comunidades frente al resolutivo de la Corte:
El fallo ya está. Ahora falta que las autoridades actúen. Las comunidades mayas de Hopelchén hacen un llamado urgente a Semarnat, Conagua, Cofepris y a las demás autoridades responsables para que cumplan la sentencia sin dilación y garanticen, con hechos y monitoreo constante, el derecho de estas comunidades a un agua limpia y segura. La justicia ya habló; el turno es de las autoridades.
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El Mural Colectivo es un espacio para la exposición de proyectos y trabajos comunitarios.
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